Programa 5 - Verano Festivo
A lo largo del verano se multiplican las fiestas en la provincia de Albacete. Son minoría los pueblos que no tienen en esta época los festejos mayores, que ahora ya no poseen el carácter de fiestas de cosecha o de acción de gracias de antaño. Están agrupadas en torno a advocaciones, generalizadas o no, que se conmemoran en fechas estivales, ocurriendo en su mayoría en agosto o primera quincena de septiembre (cuando se han terminado las faenas agrícolas del ciclo y antes de comenzarlas nuevamente). El concepto de fiesta de cosecha encierra en sí el de feria y mercado y a todo ello se asocian los de fiesta patronal y romería. Son la modalidad cristianizada de los breves períodos de júbilo consagrados a celebrar la recolección. En ellos, como dice Caro Baroja, el campesino se lanza a los mayores dispendios, a los excesos en el comer y el beber, a lucir prendas nuevas, etcétera. El día de San Lorenzo, 10 de agosto, se traslada la imagen del santo desde su ermita a Alcalá del Júcar, entrando en la población a oscuras (particularidad que tienen varios pueblos de la provincia) y sólo al resplandor de los fuegos artificiales que se disparan a su paso. También destaca por algo parecido la inusitada romería que se celebra en Yeste el 23 de agosto en honor de San Bartolomé, el santo es trasladado a hombros por los romeros a la luz de cientos de hogueras que se encienden en el monte. En la Asunción, el 15, se realiza una emotiva romería de la Virgen de la Consolación en Montealegre del Castillo. En Tobarra y en Barrax aparecen asociados los festejos de la Asunción de la Virgen y San Roque. En el segundo se les une "San Roquillo". En este pueblo existe una muestra folklórica tradicional, singular y espectacular en esos días: son los denominados "toros de fuego", que ya se practicaban a principios del siglo pasado. Varios hombres portan estructuras de madera y cartón asemejando toros en las que se montan carretillas, bengalas y cohetes. Los "toros" se enzarzan en encarnizados combates de fuegos artificiales, en los que toman parte activa buena parte de la población, provocando sustos, carreras y alguna quemadura al gentío. Los hombres que portan el llameante artilugio tienen que llevar las ropas mojadas para no arder y la cabeza y la cara cubiertas con pasamontañas para protegerlas. El 24 del mismo mes es en Bienservida donde tiene lugar la interesante romería de la Virgen de Turruchel. Al día siguiente comienzan las fiestas centrales en torno a la Virgen de Cortes, la advocación de mayor devoción en la provincia y que llega a amplias zonas limítrofes de las vecinas, teniendo su santuario la consideración de regional. En esa jornada se lleva a la Virgen desde su ermita al templo de la Santísima Trinidad de Alcaraz, en un traslado en el que se cambian los ritmos de marcha y se llegan a efectuar, en distintos momentos del recorrido, tres carreras con la imagen. Al anochecer entra en la población, queda entronizada en la parroquia y dan comienzo las fiestas mayores de pueblo. Alcaraz acogerá a la patrona hasta el 8 de septiembre, cuando será devuelta a su punto de partida. El 8 de septiembre es una fecha especial en el calendario festero de Albacete, en ella se celebran romerías marianas muy importantes. Ese día se lleva a cabo la manifestación religiosa más multitudinaria de la provincia a la que asisten devotos de la Sierra albaceteña, La Mancha, Murcia y Andalucía. Durante la noche anterior y a lo largo de todo el día no dejan de llegar romeros a Alcaraz para acompañar a Nuestra Señora de Cortes en su regreso al santuario. Otros muchos miles de personas prefieren esperarla en la ermita. Al alba sale la imagen de la población, recorriendo con dificultad un camino abarrotado de fieles. Cuando llega al santuario, la muchedumbre es inmensa (algunos años se han calculado más de sesenta mil personas). Interminables filas de creyentes esperan pacientemente el turno para depositar los donativos ofrecidos y encender las tradicionales velas. También ese día se celebran romerías en Alborea, en honor de la Virgen de la Natividad (allí se ejecutaba el interesante y recientemente desaparecido baile de "la valsoriana"), en Ayna, donde se traslada a Nuestra Señora de lo Alto, y en Munera, localidad en la que se lleva la imagen de la Virgen de la Fuente desde su ermita a la iglesia parroquial. En el traslado de esta última se sigue una costumbre ancestral, ya que, a pesar de los puentes existentes, se cruza por el vado que hay en la confluencia de los ríos Córcoles y Cejuelo, romeros voluntarios cogen las andas y atraviesan la corriente con agua hasta las rodillas Igualmente en esta significativa fecha acaece otra romería señalada, la de la Patrona de Fuensanta y La Roda. Nuestra Señora de los Remedios (conocida también como Virgen de la Fuensanta), que siempre ha congregado a una gran multitud de fieles, que, en otros tiempos, exteriorizaba su júbilo por tener guardada la cosecha; mucha gente se bañaba y bebía agua en la fuente donde se apareció la Virgen y hacía ofrendas en especie. Esta segunda tradición se conserva, y numerosas personas, en acción de gracias por algún favor recibido, entregan su poso en trigo, cálculo que se hace en la gran balanza que se construyó para ello en 1647. Además de las numerosas devociones marianas, son frecuentes las advocaciones a Cristo crucificado, como el Cristo de las Eras en Carcelén, donde se celebra una popular carrera de antorchas, el Cristo de la Salud de Casas Ibáñez, al Cristo de La Gineta., y El Cristo del Sahúco de Peñas de San pedro, al que el día 28 de agosto se devuelve a su ermita, en una carrera más impresionante que la anterior y ante una enorme muchedumbre de fieles. Una tradición que refleja un aspecto peculiar de gran parte de la provincia es la de los festejos taurinos. "La vaca" es un elemento folklórico fundamental de un abundante número de nuestros pueblos y, en especial, de los de la Sierra. Las "entradas", "encierros", "capeas" y "corridas", junto a los rituales religiosos, son la base de sus calendarios festeros. Los más renombrados son los de Alcaraz, Vianos. Peñascosa, Paterna del Madera, Bogarra, Yeste, Socovos, Ayna, Elche de la Sierra, Letur, Liétor, Férez... En este último se cierra la única entrada del pueblo con carros y tablones y se sueltan las vacas por las calles. No se sabe nunca por dónde van a llegar las reses, y pueden hacerlo por varios sitios al mismo tiempo, lo que produce una tensión y excitación enormes en la gente.
