Programa 17 - Por seguidillas
Programa dedicado al ritmo más característico de nuestra zona: la seguidilla.
El baile ha sido desde siempre un signo representativo del grado de cultura de un pueblo. Los hombres han expresado a través de sus danzas sus sentimientos religiosos, sus costumbres sociales y políticas, sus afanes agrícolas y guerreros, sus amores y pasiones, sus emociones nobles y felices. En la historia de la danza, como expresión humana de sentimientos. Con la palabra seguidilla se designa la poesía popular que acompaña la danza. Su tema es siempre el amor, la alegría, los celos, la cólera y la reconciliación. El folklore Manchego, tiene una fisonomía singular, que concuerda con el entorno geográfico, tiene ese encanto de claridad, sencillez y elegancia que llega a emocionar.
Según palabras de Pedro Echevarría Bravo en su Cancionero Musical Popular Manchego: sobre el origen de las seguidillas manchegas nunca se han puesto de acuerdo los historiadores. Mientras unos afirman que pertenecen al siglo XVI, otros, en cambio, sostienen que tuvieron su origen en La Mancha durante el siglo XV, siendo un aire de canto y danza muy popular cuyo compás es de tres tiempos, de un movimiento muy animado. Pedro Echevarría comparte la tesis que las sitúa en el siglo XV. Tampoco concuerdan los historiadores musicales sobre si su origen es puramente indígena o, por el contrario, son producto de la influencia morisca, como resultado de las invasiones que padeció La Mancha, según hemos referido anteriormente.
Lo cierto es que, desde muy antiguo, se bailaba la seguidilla en la región central de España, y que desde ahí se extendió por toda la Península Ibérica, experimentando, como es natural, otras modificaciones y modalidades, en tiempo y en ritmo, según las regiones, como las sevillanas, malagueñas, el fandango, las boleras, que se llaman en La Solana, o meloneras según dicen en Daimiel, de un movimiento más reposado y señorial, las seguidillas jaleadas, características de la región de Cádiz y Jerez de la Frontera y, por último, las gitanas o seguirillas, que se ejecutan más lentamente, impregnadas casi siempre de un sentimiento quejumbroso, que huele a flamenco puro, aunque es en el siglo XVIII cuando aparecen las seguidillas tal como las conocemos en la actualidad. Para entender la gestación y evolución de la seguidilla, podemos distinguir tres etapas: 1.- La seguidilla literaria. 2.- La seguidilla musicada y cantada. 3.- La seguidilla bailada.
SEGUIDILLA LITERARIA
El principio de la seguidilla literaria, parece estar en las Jarchas, por lo que algunos estudiosos la relacionan con la literatura árabe, lo que nos remite al siglo XI. También la relacionan con las Cantigas de Alfonso X el Sabio, y con otros tipos de poesía, como la poesía Provenzal en los siglos XII y XIII, y por tanto con la poesía del medioevo. Pasa posteriormente por una época opaca (o no se tiene constancia escrita de su continuidad o no la conocemos), volviendo a aparecer en los siglos XV y XVI. La primitiva seguidilla, progresivamente, va modificándose en cuanto a métrica, hasta llegar a la actual de cuatro versos, siendo el primero y tercero de siete sílabas y el segundo y cuarto de cinco, y de rima asonante:
“El que quiera casarse, vaya a Viveros, que allí piden las mozas a los manchegos”.
La denominación de “seguidilla” o “seguida”, como la nombran algunos estudiosos antiguos, posiblemente proceda de su naturaleza o el lugar que ocupaba en una composición poética, ya que en principio, como las Jarchas, son pequeñas composiciones, que se interpretan al final de otras composiciones de mayor importancia; es decir, se interpretan “seguida a....” tiene un carácter más festivo que aquellas y son a modo de epílogo.
SEGUIDILLA MUSICADA
Desde la aparición de la seguidilla literaria, hasta la aparición de la seguidilla musicada, transcurre un tiempo, pero hay escasa documentación para hacer un seguimiento profundo. En el “Cancionero de Palacio” del tiempo de los Reyes Católicos, se recogen ya seguidillas acompañadas de música. Como escribe Juan Antonio Iza Zamacola (Vizcaya, 1756 - Madrid, 1826) escritor ilustrado, periodista, historiador y folclorista español, considerado el primer recopilador de cantes populares españoles por la publicación en 1799 y 1803 de una “Colección de las mejores seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra”: “Entre las muchas canciones que se han conocido en diferentes tiempos en varias provincias de España, ninguna ha sido tan generalmente escrita como las seguidillas. Estas tuvieron su origen en la Mancha, sin que sea posible fijar su época, a causa de que los españoles, son más adictos a disfrutar de las diversiones, que a dejar memoria de ellas a sus sucesores; han cuidado muy poco de escribir la historia de su tiempo y sus costumbres, según testimonio de hombres ancianos se cantaban y bailaban ya en la Mancha aunque con menos perfección que en el día” (haciendo referencia a su tiempo). Según Menéndez Pidal, a partir de ese tiempo y circunstancia la musicación de la seguidilla evoluciona, y van tomando carácter de manifestaciones de la lírica popular, son la expresión de la “poesía rural”; es decir, la seguidilla musicada y cantada sencillamente, hace que se generalice principalmente en la sociedad rural. Siguiendo nuevamente a Iza Zamacola: “El acompañamiento de la seguidilla, es por lo común, el de una guitarra rasgueada, flauta u otro instrumento, y alguna vez violín. El aire de la música es de tres tiempos y está tan demarcado en sus compases, que nadie puede equivocarse”. Sin poder hacer un seguimiento exhaustivo de la seguidilla musicada, puesto que no hay documentación de la época, nos limitamos a exponer los testimonios que diversos autores dan del tema; para llegar a la conclusión de que la seguidilla musicada, debía existir con anterioridad y ser conocida y practicada por el pueblo antes del siglo XVI. La seguidilla en su fase popular, tuvo como vehículo la transmisión oral directa y su presencia es constante, tanto en ambientes rurales como en urbanos, afirmándose en el siglo XVII en el costumbrismo. Es tan en uso, sobre todo en el medio rural, que, al son de la guitarra, los cantantes improvisan las letras aludiendo a los bailarines, a sus motivaciones o al acontecimiento que se celebra. La seguidilla musicada y cantada, figura posteriormente en numerosas obras musicales, así señalamos algunas: ya en el siglo XVII en obras teatrales y musicales españolas de Albéniz, Falla o del francés Bizet; en la ópera “Carmen” de éste último, se inserta una seguidilla de Jacinto Guerrero, en “La Rosa del Azafrán”.
SEGUIDILLA BAILADA
La seguidilla como baile, surge como consecuencia de la musicada. Su ritmo alegre y festivo incita al movimiento, en principio de forma espontánea y sin regla. Éstas vinieron posteriormente, dada la importancia social que fueron adquiriendo. Así lo afirma Tomás Navarro Tomás que asegura que muy poco después de la seguidilla musicada, ésta se empieza a bailar. De que la seguidilla como baile nació en la Mancha, no parecen tener duda los diferentes investigadores. “Estas tuvieron su origen en La Mancha.....” según manifiesta Iza Zamacola, y desde allí se difundieron por la península, experimentando las naturales modificaciones, puesto que la idiosincrasia de cada zona se refleja entre otras manifestaciones, en su música y en su baile, y esto ocurre dentro de la misma Mancha; En unas comarcas y en otras se ven acusados y diferentes matices. Así pues, la seguidilla es generalmente manchega y da origen a otras formas de seguidilla en otras muchas partes de España. En la Mancha, se les denominan Manchegas, pero su denominación es diferente en los demás lugares. Basilio Sebastián enumera las siguientes:
- Ventaneras en Madrid.
- Seguidillas Valencianas.
- Seguidillas guipuzcoanas.
- Seguirillas en Cádiz.
- Meloneras en Daimiel.
- Boleras en La Solana.
- Sevillanas en Sevilla.
- Pasiegas en Santander.
Siguiendo la historia y evolución de la Seguidilla bailada y los escritos de Zamacola, en la primera mitad del siglo XVII se presenta en Madrid el maestro de baile Pedro de la Rosa “que vive de este exercicio, se instruyó en nuestro baile manchego y como hombre conocedor del arte de danzar, reduxo las seguidillas a principios y reglas sólidas, con las cuales este baile fue tomando cada día mayor perfección”. Se sigue a esta época en que la seguidilla pasa a los salones, una serie de sofisticaciones e introducción de formas extranjeras, principalmente Francesas e Italianas, que separan y alteran la naturaleza y sencillez de la seguidilla. Afortunadamente después de un tiempo, este movimiento pasa de moda “volviendo a la seguidilla natural que aplaudían los hombres de juicio”. Del aspecto coreográfico u ordenación y reglas de la seguidilla, Iza Zamacola, da una explicación detallada de cómo se baila, haciendo una diferenciación del comienzo del baile, si es manchega o si es bolera (puesto que es diferente); colocación de los jóvenes que bailan, compases empleados en el “ritornelo” o preludio, primera copla, “pasacalle” o estribillo, segunda copla, tercera copla, cuando se tocan las castañuelas, etc. Hace constar claramente, que la seguidilla bailada, tiene tres partes, y cada parte tres tercios, cuando y como se intercalan los rasgueos (o pasacalles o estribillos), las “mudanzas” de lugar para terminar con el “bien parao” en cada parte. “Una de las leyes más originales y precisas, es que al concluir cada parte de la seguidilla, los danzantes hombres, deben quedarse inmóviles en la postura que les coja el último golpe de la guitarra y de la castañuela, y los jóvenes deben hacer su elección particular para adoptar una actitud, hermosa o grotesca o graciosa, para divertir a la pareja y a los concurrentes, si lo consigue, se oyen aplausos y voces ¡¡BIEN PARAO!! “.
LA SEGUIDILLA MANCHEGA
Tiene diferencias en cuanto a otras provincias de la Mancha, sobre todo en el estilo de bailar y coreografía, No así en cuanto a la estructura, que es la misma. La coreografía es austera, como corresponde a los cánones clásicos, es decir, filas, corros y los pies se apoyan planos en todos los pasos, y están ausentes de saltos, los bailarines siempre están en contacto con el suelo, con alguno de sus pies Contiene varios pasos zapateados y sobre todo el más característico, el “matalaraña”, en el cual el pie derecho, rota continuamente a ritmo. Igualmente contiene el “bien parao” en forma sencilla. El ritmo es alegre de compás ternario, no muy arrebatado, no obstante, estas características, hacen de él un baile que requiere un gran trabajo de las rodillas y los tobillos. En Albacete hay constatadas seguidillas en numerosas localidades: Hoya Gonzalo, Mahora, Casas-Ibañez, Nerpio, etc. La mayor parte de ellas fueron recogidas por Dª Carmen Ibañez desde 1922 hasta 1967, y después publicadas en el Cancionero de la Provincia de Albacete, editado en 1967. Dª Carmen Ibañez, fue catedrática de música de la Escuela Normal de Maestros desde 1917 hasta prácticamente su muerte en 1967. De la mayor parte de ellas, solo conocemos la música, y de pocas el baile, y frecuentemente nos encontramos con seguidillas incompletas. Un claro ejemplo de esto son las “Manchegas de Albacete”, las cuales están incompletas por que les falta el último tercio.
Las seguidillas que aparecen en nuestra provincia, se encuentran distribuidas en tres grandes zonas:
•Sierra del Segura donde existen varios tipos como son: Pardicas, Poblatas, Gandulas o Toreras.
•Mancha Centro y Manchuela: Manchegas, que están extendidas por toda la provincia; y,
•Campo de Hellín, Montes de Chinchilla y Corredor de Almansa, donde aparecen las seguidillas corridas.
Mención aparte merece la Seguidilla-Jota, que también está muy extendida por toda la provincia. Esta melodía surge de la unión de estos dos ritmos pero con una estructura muy definida, comienza con una entrada con ritmo de seguidilla con un máximo de tres estrofas, a continuación cambia a ritmo de jota con un numero mayor de estrofas e incluso estribillos, y termina con ritmo de seguidilla otra vez pero con una sola estrofa a modo de despedida. En la zona de El Bonillo es muy común empezar todos los cantos con unas seguidillas independientemente del tipo de ritmo que venga después (Jota, Malagueña, Fandango, etc.). En el Campo de Hellín la Seguidilla-Jota es conocida con el nombre de “Enredá”.
mªLuisa Echevvarria Martinez dijo
¡A LA PAZ DE DIOS, HERMANOS!, YA QUE CITAIS A MI PADRE, EL DESAPARECIDO MUSICÓLOGO E ILMO.SR.DON PEDRO ECHEVARRÍA BRAVO, OS MANDO MI BLOG, Y LOS DE ÉL PARA QUE PODAIS TENER MAS IDEA DE SU VIDA Y DE LA MÍ.TAMBIEN MI PROGRAMA DE CONFERENCIA (TENGO MUCHAS MAS) POR SI LES INTERESA PARA DAR EN ALGÚN CENTRO DE LOS SUYOS.
SALUDOS
1 Mayo 2009 | 04:35 PM