Programa 18 - Semana de Pasión
Programa dedicado a las músicas y tradiciones de la semana santa.
LAS BOZAINAS DE CHINCHILLA
Las Bocinas o Bozainas, como popularmente se conocen, son dos instrumentos de viento rudimentarios, de forma cónica y una longitud aproximada de 3 metros cada una. Para facilitar su desplazamiento, llevan acopladas unas ruedas de madera. Llevan grabaciones alusivas a la Pasión. El sonido que emiten es lúgubre, sordo y triste, Sus orígenes se remontan a la Edad Media.
Desde el año 1953, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía y Santo Entierro cuenta con los citados instrumentos, con los que cada sábado de Cuaresma (al principio los viernes), a partir de las once de la noche, hace un recorrido por las calles de la ciudad, haciendo sonar una melodía que es un lamento. En esta actividad colabora la Asociación cultural Stmo. Cristo de la Agonía y Santo Entierro desde su constitución en el año 1995. Esta última, finalizó el proyecto iniciado en el 98 de hacer unos nuevos instrumentos. Para ello, ha tenido en cuenta datos de transmisión oral, de archivo y los propios instrumentos a los que van a sustituir en esos recorridos por esta ciudad.
Los conos de estos instrumentos han sido hechos en Riopar (Bronces Riópar, S.L.) y el soporte con ruedas para facilitar el desplazamiento de los mismos por Joaquín Muñoz Navalón (Carpintero) y Juan José Ruiz Cruzado (Cerrajería Ruiz Navarro, S.L., ambos de esta ciudad. El primero, la parte de madera y el segundo, la parte de herraje. Estos instrumentos se han completado con unas boquillas para tocarlos como cualquier instrumento de música de metal, la bozaina Aguda, una de trompeta y la bozaina Grave, una de bombardino.
Para su financiación se ha contado, además de la aportación de la Asociación, con ayudas procedentes de la Consejería de Cultura (dentro de las concedidas a la investigación y difusión del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha en el año 1999), la Excma. Diputación de Albacete y la Cofradía del Stmo. Cristo de la Agonía y Sto. Entierro.
Las personas que han trabajado para hacer posible la realización de estos instrumentos nuevos han sido: Antonio Navarro Martínez, Samuel Carcelén González, Pedro Navarro Martínez y Manuel López Collado. Además, han contado con la colaboración de Jesús Requena Rodríguez, Mariano Jiménez Gómez, Ramón Cano García, Pascual Gómez Jiménez, Silvino Ortiz Pastor y Sebastián González Torralba. (Información extraída de http://www.semanasantachinchilla.com)
TAMBORADAS DE HELLIN
Las Tamboradas de Hellín (La Ciudad del Tambor), constituyen un multitudinario rito en el que impera la participación, la convivencia y la hospitalidad, entre los cerca de 20.000 tamborileros y tamborileras que toman parte en estas, bien de manera individual, o formando grupos o peñas. Sin distinciones de edad, sexo o condición se interpretan los redobles típicos de manera ininterrumpida.
Las Tamboradas transcurren entre el incesante y ensordecedor "rugido" de los miles de tambores, pudiéndose también apreciar "exhibiciones" en el redoble y sanos "piques" entre peñas por imponer su toque. Por todo ello y por el carácter integrador y hospitalario de los hellineros, las Tamboradas de Hellín, las más multitudinarias que se conocen, han merecido la declaración de "Fiesta de Interés Turístico Nacional".
Los orígenes:
Gracias a la utilización del tambor, las huestes almorávides, en la batalla de Sagrajas (año 1086), consiguieron la huida de las tropas cristianas (en las que formaban hellineros). Después se creyó que, tras la reconquista, los musulmanes conversos se mofaban de los cristianos en Semana Santa haciendo sonar los tambores y cualquier instrumento ruidoso.
Pero fue en 1411 cuando San Vicente Ferrer, en predicación en Hellín contra brujas y adivinos, instauró las procesiones de penitencia encabezadas por "músicos y tambores" y que perduraron hasta mediados del siglo XIX. Totalmente documentada está la procesión de los Azotes de mediados del XVIII en la entonces villa, que era encabezada por dos grandes hileras de tamborileros. Y también lo está la escisión definitiva de éstos en 1876, por las protestas del clero local ante su indisciplina y crecimiento espectacular, por lo que comenzaron a redoblar sus tambores fuera de las procesiones. Ello llevó a que las tamboradas se configuraran en la forma y manera en que hoy las conocemos, tocando los tamborileros el tambor libremente por las principales calles del centro de la ciudad.
- En la actualidad hay cerca de 20.000 tamborileros y la fiesta está declarada de Interés Turístico Internacional.
- La Tamborada y las Procesiones en Hellín forman una dualidad indisoluble.
- Hellín está considerada la ciudad con más Semana Santa de España. - El tambor en Hellín es casi en su totalidad artesanal.
- La Asociación de Peñas de Tamborileros de Semana Santa de Hellín, se crea el 14 de febrero de 1988, por un grupo de 12 peñas. Son sus objetivos: representar y defender los intereses de la Tamborada de Hellín, así como estimular a los tamborileros a conservar la tradición. Hoy hay más de 250 Peñas.
- Se desarrollan muchas actividades, entre las que destaca la revista TAMBOR.
LA PASIÓN CANTADA DE CHINCHILLA
La Semana Santa Chinchillana, es un conglomerado de tradición, historia, devoción, y sobre todo, una gran manifestación religiosa, que durante unos cuantos días al año, nos recuerda los misterios que acontecieron Jesucristo, desde aquel 14 de Nisán, primer Viernes Santo de la Historia, hasta que tres días después de su muerte en la Cruz, se produjera su Resurrección. En esta ciudad tienen el privilegio de contar con unos textos musicados, de remota antigüedad, y que nos relatan precisamente eso: todo lo que ocurrió desde que en aquella madrugada, Jesús fuera prendido en el Huerto de Getsemaní, hasta que cargado con la cruz, llegara al Monte Calvario; se trata de la Pasión Cantada de Chinchilla de Montearagón. Esta pasión, es interpretada cada Viernes Santo por el Coro de las Cruces de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, perteneciente a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Es un canto llano, caracterizado por estar escrito con letra castellana, pero contar con música judeo-árabe, seguramente escrito en el periodo en que Chinchilla albergó estas tres culturas.
Posiblemente compuesta en el siglo XIII, coincidiendo con la reconquista chinchillana por parte de las tropas castellanas, posee en su compostura literaria características muy parecidas a las del poema del Mío Cid, como son su redacción en romance, las apelaciones o llamadas de atención al oyente, el estilo monódico de su melodía, la exaltación de la figura de Jesús por medio de epítetos épicos, y los diversos términos arcaizantes que en ella encontramos, aunque su vocabulario sea más o menos actual, teniendo en cuenta que ni música ni letra se han escrito sobre papel hasta hace muy pocos años, siendo la transmisión a lo largo de los siglos puramente oral.
En el año 2003 El tenor José Ferrero y la Capilla Antigua de Chinchilla, grabaron un CD donde se recoge este auto de Pasión
En la actualidad, esta Pasión se lleva a cabo acompañada de dos instrumentos musicales: dos chirimías, semejantes a la dulzaina, pero más alargados, y que según encontramos en los Archivos Parroquiales, acompañarían desde el siglo XVII la ejecución de este canto, en que fueron adquiridas. Tal como entonces, estas chirimías no ejecutan ningún tipo de acompañamiento ni contrapunto; sólo sirven de apoyo
(Información extraída de http://www.semanasantachinchilla.com)
LA SAETA
La saeta se remonta a un momento incierto de la historia como un cántico popular cuya intención era incitar a la devoción y a la penitencia, con ocasión de un Vía Crucis, o como cántico de la pasión. Estas saetas sentenciosas o avisos morales fueron cantados en el siglo XVIII por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que recorrían las calles para inclinar a los fieles a la piedad y el arrepentimiento.
El nacimiento de la saeta popular y la costumbre de cantarla el pueblo para expresar su sentimiento religioso data, aproximadamente, de mediados del siglo XIX. Esta primitiva saeta, actualmente casi desaparecida, conmovía por su entonación grave, pausada y monótona, sencilla de estilo y ejecución. Nacieron como fruto de las modificaciones que, sobre las saetas antiguas, realizaron intérpretes de cada localidad andaluza. Las saetas tenían la seña de identidad de su lugar de origen, lo que dio lugar a cantos propios y autóctonos como la saeta vieja cordobesa, la cuartelera de Puente Genil, las Saetas Marcheneras o la Samaritana de Castro Río.
En el lecho del pueblo llano, confluyeron a principios del siglo XX ese canto de la fe y esa otra forma de expresar los sentimientos más profundos que es el flamenco. La expresión artística del pueblo dio forma a la saeta, aflamencándola y adaptándola a sus estilos. Surgió una copla de cuatro o cinco versos octosílabos cantada por martinetes o seguidillas, palos que por su hondura casaron bien con el tono negro de la pasión de Cristo. Desde entonces, se interpretan al paso de las procesiones de Semana Santa dirigidas, sin acompañamiento, a las imágenes. El tema de las coplas es, obviamente, la Pasión y Muerte de Jesucristo.